Historias desde la medianoche hasta el amanecer-Capítulo 6: El Espejo de los Condenados-

 La paz que Lucía había logrado en el hotel era efímera. Aunque los espíritus principales habían sido liberados y la maldición rota, un eco residual de energía oscura persistía. Los huéspedes, ahora más numerosos debido a la fama renovada del lugar, comenzaron a reportar fenómenos extraños: espejos que reflejaban figuras que no estaban presentes, susurros que se escuchaban en los baños y puertas que se cerraban por sí solas.



El Retorno de los Secretos

Lucía decidió permanecer en el hotel para asegurarse de que todo estaba en orden. Su determinación se fortaleció una noche cuando un huésped abandonó el edificio aterrado tras haber visto su propio reflejo convertido en un rostro desfigurado en uno de los espejos del vestíbulo. Intrigada y alarmada, Lucía recordó las anotaciones finales del grimorio, que mencionaban objetos "anclados" como conductos de energía oscura.

Entre estos objetos se mencionaban específicamente espejos, que servían como portales para entidades atrapadas entre mundos. Esta revelación coincidía con lo que los huéspedes describían. Horacio, quien se mantenía cerca pero cada vez más enigmático, sugirió buscar un espejo en particular: el "Espejo de los Condenados", una reliquia que había estado en el hotel desde su construcción.

La Búsqueda del Espejo

Con la ayuda de Max, Lucía comenzó a investigar los espejos del hotel. Cada noche revisaba una sección diferente del edificio, utilizando una lámpara antigua que Horacio le había dado y que, según él, podía revelar rastros de energía oscura. Max guiaba el camino con sus ladridos insistentes, mientras Horacio, más reservado que nunca, proporcionaba información ambigua pero útil.

Finalmente, en una habitación olvidada del ala este, Lucía encontró un espejo con un marco ornamentado y desgastado, decorado con motivos de serpientes entrelazadas. Al observarlo con atención, sintió un escalofrío recorrer su cuerpo: su reflejo parecía moverse un instante después que ella, como si tuviera voluntad propia.

Un Enemigo Oculto

Esa misma noche, mientras estudiaba el grimorio en su refugio, Lucía encontró un pasaje que describía un ritual para desactivar portales oscuros. Sin embargo, también descubrió una advertencia: el espejo no era solo un portal, sino también una trampa para las almas que intentaban escapar. Si el ritual fallaba, el espejo podría liberar una entidad aún más peligrosa.

Lucía se enfrentaba a una decisión difícil: destruir el espejo y arriesgarse a liberar lo que contenía, o intentar sellarlo y correr el riesgo de fallar. Decidió seguir adelante con el ritual, pero pidió ayuda al grupo de investigadores paranormales con los que había trabajado anteriormente. Juntos, prepararon el salón principal para el ritual.

El Ritual

La noche del ritual, el ambiente en el hotel era sofocante. Velas negras colocadas estratégicamente alrededor del espejo proyectaban sombras inquietantes en las paredes. Lucía, con Max a su lado, comenzó a recitar las palabras del grimorio. A medida que avanzaba, las luces comenzaron a parpadear y el aire se llenó de un zumbido bajo y amenazante.

De repente, el espejo comenzó a vibrar y las serpientes en el marco parecieron moverse. Una figura oscura emergió de su superficie, una entidad informe que emitía un sonido gutural. Horacio intervino en el momento crítico, pronunciando palabras en la antigua lengua que Lucía no había oído antes. La entidad, atrapada entre los dos mundos, retrocedió lentamente hasta ser absorbida nuevamente por el espejo.



Una Nueva Revelación

Cuando todo terminó, Horacio se desplomó en el suelo, agotado. Lucía lo miró con una mezcla de gratitud y sospecha. "¿Cómo sabías qué decir?" preguntó. Horacio, recuperando el aliento, respondió: "Porque fui yo quien selló este espejo la primera vez. Y ahora tú lo has reforzado."

Lucía comprendió entonces que Horacio no era simplemente un huésped extraño. Su conexión con el hotel y su conocimiento de los rituales sugerían que era parte integral de los secretos del edificio. Aunque agradecida, decidió no bajar la guardia. Sabía que el hotel aún guardaba misterios que no habían salido a la luz.

Un Futuro Incierto

El espejo fue guardado en una cámara sellada en los sótanos del hotel, y las manifestaciones sobrenaturales disminuyeron. Sin embargo, Lucía sabía que la paz nunca sería absoluta en ese lugar. Con Max siempre a su lado y Horacio como un aliado ambiguo, se preparó para cualquier nueva amenaza que pudiera surgir.

Los secretos del hotel estaban lejos de ser completamente revelados, y Lucía, ahora más fuerte y decidida, estaba lista para enfrentarlos.

Continuará...