Cuando hablamos de BitCoin, hablamos de un sistema nuevo, un sistema libre de sellados y de impuestos. Por eso, la secretaría del Tesoro de Estados Unidos incursionó en el tema dando una visión direccionada y belicosa en contra de las criptomonedas. Aunque en cierto modo es cierto que es "ineficiente" también ha omitido adrede o por ignorancia que es más seguro que el sistema tradicional.
La realidad es que lo que la gente necesita es un sistema descentralizado de monedas que no estén atadas a la deuda y que no fluctúen su valor. Una moneda que no pierda ni gane valor sino que sea una referencia constante en la vida de las personas, en este mundo globalizado. Que en China, Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí o Sudáfrica se diga los tomates valen tanto de la moneda X. Que tenga valor por sí misma. Pero todo esto es lo que idealizaría BitCoin si fuera más estable. No pude ser que dos comentarios en twitter varíen su valor como una montaña rusa.
Hablemos de países como Venezuela, Argentina incluso Turquía en los que hubo estos últimos años una devaluación pronunciada de la moneda. La mayoría de las veces por factores políticos y en puntuales ocasiones han variado el valor de la moneda por presión desde el extranjero. Esto, si somos serios no lo podemos tolerar nos guste o no el régimen de turno, porque los que sufren por la inflación y la escasez son las personas.
No podemos manejar la oferta y la demanda de los mercados y tampoco deberíamos poder controlar que moneda aumenta o disminuye su valor. Cosa que se mostró que es posible sin mucho recelo de hacerlo. El poder político no debe ser una herramienta para dominar los mercados sino más bien para regularizarlos de manera que no afectan en demasía a la sociedad. Tenemos deberes comunitarios prioritarios por ello se dividió el Poder Absoluto del Medio Evo concentrado en la figura del Rey en Poderes Ejecutivo, Legislativo, Judicial o en Monarquías Constitucionales.
En este sentido parece que no gusta demasiado la idea de cambios de paradigmas socio-económicos. Parece que la distribución equitativa de la riqueza en el mundo es algo utópico y restringido al área geográfica en el que uno nace. Por eso, no vendría mal el cambio de paradigma y el aumento de protección hacia la propiedad privada y la accesibilidad a la riqueza de las personas en todo el mundo y una menor incautación de bienes por parte de los Estados.