Nos encontramos miles de páginas que nos hablan de incrementos y análisis de mercados, bastante complejos y nos aconsejan invertir en esto o aquello quiero advertir que todo aquel lenguaje poco comprensible con la vida cotidiana del inversionista, implica que existe y conlleva algún riesgo y por tanto es imprescindible evitarlo, para no perder lo poco que podamos invertir. En cierto modo este lenguaje poco claro y técnico oculta a los neófitos una mala y arriesgada práctica.
Un buen negocio se puede vislumbrar claramente, aunque en ocasiones sea demasiado evidente. Por lo general tendremos personas interesadas alrededor en qué es lo que vamos a hacer con nuestro dinero, es importante no explicitar las intenciones de negocio a menos claro que necesitemos capital. Aunque lo ideal sería no precisarlo.
Hay miles de maneras de generar negocios hoy en día y la mejor y la que más dinero deja es la que menor cantidad de materia prima cuesta al producir, aunque cueste un trabajo físico producirlo. Después tenemos las inversiones que surgen de entre ver un mercado de ventas potenciado. Ejemplo: hay una fábrica con una cantidad importante de personas sin comedor en mi barrio pero no hay ninguna zona cercana de comidas y los trabajadores tienen que llevarse el almuerzo y la merienda. Si bien no puedo en principio crear un restaurante, puedo hacer comida y ofrecer menús a los trabajadores y hacerme una cartera de clientes (listado de clientes) algunos fijos y otros variables. Ya podré empezar a estudiar qué cantidad de comida diaria tengo que fabricar como mínimo y si puedo generar más opciones para la gente.
Las inversiones a veces no son tan evidentes como los negocios, puesto que no podemos por lo general tantear el terreno y además en general las buenas inversiones requieren años como para verse reflejadas en los resultados. Ejemplo: una vez tenia 400 dólares para invertir en algo y decidí invertirlos en francos suizos, después de unos años los vendí y conseguí alrededor de 750 dólares con una simple operación aunque obviamente de por medio pasaron años y tiempo en el que no pude usar el capital invertido. Lo mismo con una Elisabeth de oro la compre a 350 o 400 dólares y la vendí a 1400 dólares.
Así, como lo puse en los ejemplos hay cosas objetos que en cierto momento están baratos y hay aprovechar a comprarlos y venderlos cuando están caros. Hay que ver la circunstancia que rodea la inversión. Por ejemplo: compro acciones de aviones pero no se cuanto va a durar la pandemia, muchas compañías al no tener aval estatal caerán en picado al no estar a su máxima capacidad o volarán con costos altos que se verán reflejados en los pasajes y consigo una disminución enconada del número de clientes, y por tanto malas proyecciones. En cambio, por ejemplo el petróleo cayó ya y había llegado un mínimo a pesar de su escasa demanda debido al Covid19. Ahora bien en los meses que este próxima a acabarse o se acabe el precio del petróleo volará por la alta demanda previsible por la coyuntura.
Por último, el perfil del inversor y el generador de negocios debe ser como el de un pescador, busca los bancos de peces y tira la red donde el radar le dice que hay y no a ciegas. Se trata de no hacer un esfuerzo inútil y descerebrado, sino un esfuerzo eficiente, conciso y muy bien pensado y estudiado.