Un enorme sacrificio

            Hace tiempo que vemos como las llamadas "pateras" de inmigrantes intentan sin mucha suerte atravesar las aguas del mar hasta la muy ansiada Europa. Y muchas veces nos preguntamos si vale la pena tal sacrificio, la pérdida de vidas y de bienes. Para contestar esta pregunta tenemos que ver la situación que se da sobre todos en países del África no mediterránea. Donde la escasez de alimento y bebida abunda y la mafia y la corrupción es moneda no poco común de cambio.
            Pero hablar de África es hablar de expoliación a gran escala y colonialismo incesante. De riqueza desbordante y de saqueo constante. De tiranos títeres y de hilos que atraviesan continentes. De piratas y de niños soldado. De historias de terror que no desearías que tus hijos o los hijos de tus hijos conocieran. De una realidad feroz y atroz.
            Todavía hoy en algunos países como el nuestro no sabemos mucho acerca del África interior. Esos lugares recónditos en que obtener un bidón de agua se convierte en una odisea. En la que un plato de comida se transforma en el problema primario de tanta gente. Donde un pozo de agua es la mayor bendición del mundo. 
            Al hablar de pobreza siempre tenemos que deducir que hay alguien dispuesto a explotarla en su beneficio. En hacer esclavos de gente libre. Y una forma de hacerlo son las mafias que te transportan hacia "la libertad", hacia Europa o algún país en el que no haya dictadores jugándose la vida de la gente a las cartas. Muchos de esos estafadores  que venden sueños a la gente les dan unos botes de madera con capacidad de 10 a 50 personas para que crucen un Mar en el que no les espera otra cosa que ahogarse o que les disparen. 
            Algunos llegan y son tratados como seres humanos ilegales, siendo acusados de ladrones del trabajo nacional, de ser promotores del delito, también son marginados por una sociedad que es indiferente al esfuerzo sobrehumano que hacen en su día a día para adaptarse.
            Hace poco pudimos ver en las noticias una grabación de cómo una madre que era rescatada por alguna asociación  gritaba mientras perdía a su bebé y no me sorprendió realmente ver el comentario de algún europeo en que decía que esa madre era una mala madre, porque no cuidó a su hijo. Bueno para saber de que hablamos primero deberíamos saber cuanto cuestan esos tremendos viajes, unos 5000 euros por persona. Sí, aproximadamente cinco veces más que un vuelo directo en avión de Buenos Aires a Madrid. ¿Se pueden imaginar lo que le cuesta a un africano ahorrar 5000 euros?.
            Si África como otros muchos países no fuera usualmente expoliado, colonizado, expropiado y vendido. La gente no tendría la necesidad de inmigrar a ningún lado, nadie quiere dejar su hogar y arriesgarse a perderlo todo en un viaje en el que la propia extinción es un destino frecuente.