Ciudadanos con privilegios

             Como es usual en este, mi país, no falta la avivada. El ventajeo se extienden por las calles de Buenos Aires más que el aire puro. Y no hablo de la viveza del comerciante para sacarse un porcentaje extra. Hablo de sacarse unos mangos extra dando lástima o aprovechándose de algún cargo que se adquirió. Los porcentajes en el comercio en esto se quedan chicos ante semejante acto, aunque amoral muy productivo para algunos y muy discriminativo para otros.

            Pero todo esto se avala desde lo institucional, ya vemos como el policía es el único criminal y el asesino que carnea una persona en la calle es la víctima. Vemos que la circulación de las bicicletas en las avenidas es prohibida, pero adelantan coches y motos, por carriles centrales. Observamos como la gente discapacitada que intenta usar un transporte público en hora pico es empujada por las masas de gente cuasi invisibles para ellos. Otro ejemplo, las famosas villas en las cuales en su interior no hubo ningún tipo de contención durante la cuarentena la gente circulaba sin barbijos y no respetaba la cuarentena que todos nosotros tuvimos que respetar a rajatabla, sin mencionar las ya conocidas ventajas de no pagar impuestos (hay muchísima gente con vulnerabilidad social que jamás pisaría una villa).  También en Buenos Aires no puede sentarse alguien tranquilo en una terraza sin ser increpado por unas monedas o un cigarrillo por sujetos jóvenes de aspecto amenazante sin ninguna enfermedad visible  y groseramente mugrientos para dar pena. 

            Además de esos ámbitos, también tenemos casos en que las personas alcanzan un puesto con autoridad y creen que tienen derecho a hacer cualquier tipo de cosa con el aval del Estado u otro organismo. De esto, por ejemplo cuando vamos a un servicio público o privado y esta el empleado  de  turno tratando mal a la gente o atendiendo sus cuestiones personales, atrasando o denigrando a la gente o faltándoles.al respeto. O cuando vas a un cajero y tienes cierto límite disponible, siendo que tu dinero es el total que hay en la cuenta y cobrándote por el "servicio". O las telefonías o luz o gas  en las que primero está pagar por el servicio y después reclamar, haciéndonos creer que es la única vía plausible para los beneficios de las empresas. 

            Con todo esto, podemos divisar que una amplia cantidad de personas tienen ventajas sobre otras. Más que ventajas, derechos. Derechos ligados, en base en la mayoría de los casos, al oportunismo que se brinda en Argentina. Y, por ello, Argentina tiene que rever entre otras cosas sus políticas sociales, y de amiguismos que llevan al país a una situación cada vez más confusa y oscura. Se desestima al experto por el palo político y no se ven que los problemas son comunes a todos nosotros. Además de blindar a ciertos sectores de la sociedad y dejar sin derechos a otros. 

Lamentablemente no rige el sentido común en la mayoría de los casos, y se sanciona al que respeta la ley y se exonera al que la quebranta. Por eso hay ciudadanos derechos y ciudadanos con más derechos.