La paradoja del individualismo

     Cuanto más pasa el tiempo y más viejos nos hacemos, más vamos notando que algunas cosas podrían mejorar un montón con el solo hecho de darle algo de importancia. Pero parece ser humano es un rehén atolondrado de su pasado. Mas con tanta insensatez que discute cosas de las que no ha visto ha visto reporte, ni ha tenido novedad. Y que si investigara, en vez de pasar el día sin usar el músculo principal sobre los hombros, vería con claridad que los hechos se repiten que los problemas son siempre los mismos pero con diferentes circunstancias.

    Las paradojas que nos encontramos de manera innumerable día tras día son un grito desesperado de la sociedad y oculto que con torpes artes de la viveza pasan desapercibidos para todos nosotros como un espía en medio del pelotón enemigo atraviesa su guardia distraída. Si pudiéramos subsanar esas opacas contradicciones que nos miran con mirada burlesca desde la otra esquina, veríamos que se avanzaría poco a poco y al final terriblemente en todos los campos del desarrollo humano.

    Pero esto es tomar partido en una sociedad inmóvil, convertirse en un ciudadano activo y dejar la pasividad de lado. Es un esfuerzo individual y colectivo y ya sabemos como huye la gente en general al encontrarse con esa palabra que pesa un poco porque no está atada al mero discurso, sino que implica un accionar acorde al nivel de resolución que se quiere conseguir. No es un discurso petulante y lleno de vanidad como el que utilizan algunos con el objetivo de llamar la atención o escucharse su propia voz o alabarse a sí mismo un discurso lindo pero vacío de contenido, como lo es el de muchos políticos y gente que influencia tendencias por internet.

    No volvamos para atrás con esta clase de engaños y nos alejemos de metas y objetivos más nobles. Objetivos que se creían inalcanzables, pero que no lo son ni mucho menos. Ayudar en desarrollo de nuestra sociedad no consiste pasar con el coche y decir despectivamente, ¡otra vez estos protestando!. Deberíamos preguntarnos que es lo que los sacó de la comodidad de la casa para hacerlo. Y luego me dirán que muchas veces se han parado,les han preguntado y ellos no saben que decir,que no saben por qué están allí. No es así, quizás tienen tantas cosas de que quejarse que no sepan por dónde empezar. Por eso es bueno apoyar a alguien que se ha animado a protestar por algo que no le parece justo. 

    No hace mucho escuchaba a los porteños quejarse por las marchas de las personas por el microcentro. ¿Señores salieron de la capital alguna vez en su vida?. Fueron por zona Sur y vieron cómo se inundan las calles y en muchos lugares las casas, que no hay agua potable en muchas zonas, la inseguridad que se lleva vidas a mano llena. ¿Cruzaron la General Paz?, ¿vieron que parece otro país?. Pero bueno este sistema esta hecho para que vos te quedes en la comodidad de tu casa opinando de la desgracia ajena sin sufrirla en cuero propio y te dice que vos de ninguna manera podes hacer nada y que te quedes tranquilo porque no vas a cambiar nada, ¡paparruchas!,¡patrañas!.

    Este sistema está diseñado para hundir a la humanidad en una profunda ignorancia, una profunda oscuridad, en una alevosa catarata de imposibilidades falsas. Todo se puede cambiar, todo se puede mejorar pero solamente si somos actores no pasivos de las coyunturas sociales. Obviamente no de manera descerebrada sino con principios y de manera racional y moral. Para así poder cambiar la sombría brecha que existe en el país y fortalecer al compatriota más allá de un partido o una idea que se defienda y ver primero que las necesidades son imperiosas para todos y cada uno de nosotros.